La importancia del fondo de ojo en la HTA

viernes 08 octubre 2010

El fondo de ojo es una prueba inocua y sumamente útil para la valoración del paciente diabético e hipertenso. Examinando visualmente el aspecto de las arterias retinianas, podemos extrapolar e intuir el grado de daño que pueden haber sufrido el resto de nuestras arterias por efecto de la Hipertensión Arterial.

En este artículo de la Dra. Abelenda Pose podemos ver cuáles son los signos de degeneración que podemos apreciar al examinar la retina de un paciente con un oftalmoscopio o una lámpara de hendidura.



El concepto de retinopatía hipertensiva tiene que ver con las alteraciones de la retina que ocurren como consecuencia de la hipertensión arterial (HTA). Ojo, no confundir esta HTA, en donde el aumento de presión ocurre en el lecho arterial de todo el organismo, con la hipertensión ocular o glaucoma.

Por hacer una comparación tiene similitud con la retinopatía diabética. Tanto en la diabetes como en la HTA se produce deterioro progresivo de los vasos sanguíneos. Como al explorar el fondo de ojo podemos ver directamente los vasos (arterias y venas) podemos observar cambios debidos a este deterioro.

Cambios en las arterias: la HTA afecta principalmente a las arterias, que en el caso del ojo son de pequeño calibre, produciéndose un estrechamiento generalizado en el calibre de las mismas y en un estadio más avanzado, un estrechamiento por segmentos que lo hace más evidente. Por otra parte, la pared del vaso se engruesa y esto conlleva una reducción en su caudal (en el aporte sanguíneo) y por tanto en su capacidad para oxigenar la retina (Fig 1). Estas arterias engrosadas se denominan en el argot oftalmológico arterias “en hilo de plata” o en “hilo de cobre” (Fig 2).

 

Fig.1. Engrosamiento de la pared vascular

 

 




 





Fig.2. Arterias en hilo de plata













 

Signos de cruce: arterias y venas discurren emparejadas en el fondo de ojo. En pacientes hipertensos se produce un aplastamiento de la vena por parte de la arteria engrosada (signo de cruce) con ocultamiento venoso en los márgenes del cruce (Fig 3). Es otro de los signos que el oftalmólogo busca al explorar el fondo de ojo de un paciente hipertenso.


Fig. 3. Signo de cruce






 

Hasta ahora hemos aprendido el significado de los términos que el especialista relata en un informe de fondo de ojo de un paciente hipertenso, pero ¿afectan realmente a la agudeza visual estos cambios morfológicos?. Hay que decir que por sí solos no, al menos los signos que hemos descrito, pero aportan información sobre la cronicidad de la HTA, ya que podemos decir que no se instauran de un día a otro, salvo en casos de hipertensión aguda (crisis hipertensivas) en los que aparecen signos en la retina (hemorragia, exudados duros...) que recuerdan a la retinopatía diabética y que serán objeto de otro artículo.

 

Aunque los cambios morfológicos vasculares que aparecen en el fondo de ojo de un paciente hipertenso hemos dicho que no constituyen por sí solos causa de pérdida de agudeza visual, hay que tener en cuenta que una HTA mal controlada o no diagnosticada puede desembocar en un cuadro de trombosis venosa (de infarto retiniano) (Fig 4), con la consecuente pérdida de visión más o menos irreversible según el calibre del vaso implicado. Por tanto, un examen de fondo de ojo como única exploración puede ponernos sobre la pista de una hipertensión arterial no diagnosticada.

 




Fig 4. Trombosis vena temporal superior. Pérdida de hemicampo inferior.

 






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