Integración Sensorial

jueves 27 octubre 2011

Rosana Sánchez Sastre, terapeuta ocupacional.

¿QUÉ ES LA INTEGRACIÓN SENSORIAL?

La Integración Sensorial es la capacidad que posee el sistema nervioso central (S.N.C.) de interpretar y organizar las informaciones captadas por los diversos órganos sensoriales del cuerpo. Dicha información es analizada y utilizada por el cerebro para permitirnos entrar en contacto con nuestro ambiente y responder adecuadamente, de manera funcional y adaptativa al medio.








 





 

LA TEORÍA DE LA INTEGRACIÓN SENSORIAL

Fue elaborada y desarrollada por la Terapeuta Ocupacional y Neurocientífica estadounidense A. Jean Ayres, entre los años 60-70, quien a través de sus propias investigaciones clínicas durante más de 20 años, estableció la evaluación y tratamiento de las disfunciones en Integración Sensorial.

La Teoría de la Integración Sensorial es una respuesta científica a múltiples y muy diversos problemas infantiles de aprendizaje, en su desarrollo motor, lenguaje o en la conducta como por ejemplo: hiperactividad, dificultades de lecto-escritura, descoordinación motriz, alteraciones conductuales, problemas emocionales, dificultades de aprendizaje académico, las disfunciones relacionadas con el autismo o dificultades en el proceso de alimentación.









 

 

LOS 7 SENTIDOS:

Tradicionalmente, reconocemos los sentidos que nos informan del mundo exterior: olfato, gusto, visión, audición y tacto. Aunque la teoría de Integración Sensorial tiene en cuenta la importancia de estos sentidos, centra más su atención en aquellos sentidos que son fundamentales para conocer nuestro cuerpo y su relación de éste con el mundo, información fundamental para organizar nuestra conducta, nuestras emociones y aprendizajes. Estos sentidos, denominados internos, son el vestibular (es el sentido del movimiento de nuestro cuerpo en el espacio), el propioceptivo (permite saber dónde está cada parte de nuestro cuerpo y cómo se está moviendo) y el táctil (fundamental en el desarrollo emocional del niño y su posterior comportamiento como adulto en sociedad).

El tacto, la propiocepción y el sistema vestibular son fundamentales para el desarrollo correcto del niño.

Cualquier niño puede presentar dificultades en Integración Sensorial aunque existen factores que favorecen su aparición.

FACTORES DE RIESGO:

  • Problemas durante el parto.

  • Factores hereditarios o químicos.

  • Alteraciones genéticas.

  • Prematuros.

  • Problemas neurológicos.

  • Niños que han tenido privación sensorial (por ejemplo adopciones de niños que han vivido en orfanatos)

SIGNOS DE DIFUNCIÓN EN INTEGRACIÓN SENSORIAL SEGÚN EDADES:

  • Bajo tono muscular (muy blandito).

  • Retraso psicomotriz (no camina bien, no sabe saltar, correr).

  • Se cae o tropieza con facilidad, cocha contra objetos, dificultades de coordinación motriz, es patoso.

  • Le dan miedo las actividades de motricidad gruesa (saltar, correr, jugar al fútbol).

  • Se muestra ansioso o temeroso cuando es elevado del suelo (sus pies se separan del suelo, por ejemplo no quiere columpiarse).

  • Camina de puntillas.

  • Problemas de motricidad fina (escribir, dibujar, cortar con tijeras).

  • Busca estímulos de forma exagerada y continuada, choca contra objetos o personas, busca el contacto con los demás constantemente y con brusquedad.

  • Busca siempre escalar, saltar o trepar de manera desproporcionada.

  • Problemas de alimentación: es muy quisquilloso en la comida, come solo alimentos concretos o de determinadas texturas.

  • Demasiado afectable emocionalmente cuando se hace daño o por el contrario tiene mucha tolerancia al dolor.

  • No le gusta caminar en superficies distintas (arena, hierba,…).

  • Hiperactividad (en constante movimiento en su silla, necesita levantarse, se columpia, salta o gira durante horas sin parar).

  • Hipoactividad (siempre se queda en clase, sin moverse demasiado).

  • Dificultades atencionales con o sin hiperactividad.

  • No quiere probar ni aprender cosas nuevas.

  • Evita los juegos sucios o manipulación de elementos como barro, pintura de dedos, plastilina, mancharse las manos en general.

  • Baja autoestima, se frustra y llora con facilidad.

  • Retraso en el lenguaje, ya sea en la fluidez, en la pronunciación o retraso general. No le gustan los cambios de actividad o las modificaciones de la rutina.

  • Frecuentemente rompe sus juguetes sin quererlo mientras está jugando.

  • No le gustan determinados tipos de ropa (por su textura)

  • Demasiado organizado (ordenado), con rutinas muy rígidas y marcadas.

  • Muy desordenado, compulsivo.

  • Escribe letras o número al revés.

  • Dificultades para mantener el ritmo de sus compañeros.

  • Problemas en grafismo: aprieta mucho con el lápiz, diferentes tamaños de letras, escritura ilegible…

  • Tiene muchas pataletas que no tienen una justificación aparente.

  • Parece entender sólo a veces.

 

Para más información:

 

Rosa Ana Sánchez Sastre

Terapeuta Ocupacional

Formación en Integración Sensorial por la Universidad del Sur de California y la WPS

rosana.sanchez@teimaginas.com

Tlf. 661 69 00 25






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